sábado, 15 de noviembre de 2014

ERECCIÓN DE LA PARROQUIA DE SAN FRANCISCO DE ASÍS

Después de pactar la paz con las naciones chichimecas que poblaron los llanos de Zacatecas, en la hacienda de Ojocaliente propiedad de Lucas Ruis fue instalada una doctrina de indios en el año de 1600, donde los nativos de la región acudían a conocer el evangelio.  Así pues  en la primitiva capilla de Lucas Ruis se erigió el curato y pasó a ser el centro religioso de la región donde los habitantes de los pueblos y estancias localizadas en el moderno territorio de Luis Moya acudían a la doctrina y a misa.  

Templo en Luis Moya, Zac.
Al sur del valle de Ojocaliente, se ubica la hacienda de San Antonio de Los Griegos, asentamiento humano que se originó como un puesto a principio del Siglo XVII y para 1630 acudieron vecinos de los reales mineros de la región con la intención de fundar un pueblo, tal empresa no prosperó ante la oposición de la dueña Doña Catarina de Antuna  viuda de Don Pedro de Espino. En ese lugar construyeron una modesta capilla para el culto católico.

El nueve de noviembre de 1658 Don Juan López Serrato y Canas,  comisionado del Santo Oficio y Canónigo de la Santa Iglesia Catedral de la Cd. de Guadalajara y visitador por el Ilustrísimo. Sr. Dr. Dn. Juan Ruis Colmenares del consejo de su majestad, arribó a la hacienda de San Antonio de Los Griegos, ahí visitó  la nueva capilla de la hacienda construida por el capitán Lorenzo de Espino.  

Durante el siglo XVIII la bonanza minera y la paz que se vivía a la vera del Camino Real de Tierra Adentro  propició que tanto en la hacienda de Los Griegos como San Francisco aumentara poco a poco la población, en efecto para finalizar el siglo, en 1797  en el rancho de San Francisco con su agregado de San Dimas, que distaba  de la cabecera del curato  4 leguas al sur, estaba poblado por 37 familias que se componían de 187 personas, así en la hacienda de Los Griegos, que distaba de la cabecera 5 leguas, al sur, y lo poblaban  40 familias, que se componían de 180 personas.

En 1864 fue erigida la Diócesis de Zacatecas y, tanto la Parroquia de Nuestra Señora de los Milagros como la feligresía  de San Francisco fueron segregadas de la Diócesis de Guadalajara para conformar la de Zacatecas. 

El 19 de marzo de 1930 se erigió la Parroquia de San Francisco de Asís, en lo que fue la antigua Vicaria Fija de San Francisco de los Adame, segregado de la Parroquia de Ojocaliente; en el decreto emitido por Don Ignacio Plasencia y Moreira sexto Obispo de Zacatecas, también se separó el territorio perteneciente a la antigua vicaria fija de San Pedro Piedra Gorda y lo anexó con el mismo título a la nueva Parroquia de San Francisco de Asís.

La erección de la parroquia se hizo el día 25 de marzo, fiesta de la Encarnación del Señor y la toma de posesión del nuevo párroco en la misma fecha. Fue delegado el Sr. Cura y Vicario Foráneo de Ojocaliente para que pusiera en ejercicio el decreto; dando posesión al primer párroco, el nombramiento de Párroco fue para el Señor Cura D. Juan M. Acevedo quien tomó posesión de la Parroquia el 25 de marzo a las nueve y cuarto de la mañana en el templo de la Vicaria, el Sr. Cura D. Juan Acevedo, nuevo párroco hizo ante el Señor Vice-Cancelario de la Sagrada Mitra, la profesión de fe prescrita por el derecho y el juramento contra el modernismo. Terminado este acto el Señor Cura y Vicario Foráneo Presbítero Don Tomás Castañón, delegado por el Ilustrísimo y Reverendísimo Señor Doctor Don Ignacio Plasencia y Moreira sexto obispo de Zacatecas, dio lectura al decreto de erección de la nueva parroquia en la Vicaria de San Francisco de los Adame dándole por titular y patrón al Seráfico San Francisco de Asís, luego enseguida el nombramiento del nuevo párroco extendido a favor del Señor Cura Don Juan Acevedo y en nombre y con autorización del Ilustrísimo y Reverendísimo Doctor Don Ignacio Plasencia y Moreira, le dio posesión canoníca de su nuevo cargo,   finalizando  la ceremonia a las once de la mañana.

El coro estuvo desempeñado por cantores y músicos de Ojocaliente, quienes ejecutaron la misa a dos voces, de Santa Infancia por el Exmo. Cardenal Juan Cagliero.

Entre los fieles se notaba grandísimo entusiasmo y para hacerlo patente la mayor parte de ellos por la noche del día veinticuatro iluminó los frentes de sus casas y el día veinticinco los adornó.


El día veinticinco desde las cuatro de la mañana se hicieron varias detonaciones como demostración de contento siguiendo estos hasta después de la Misa Solemne.